Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío.

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Emerson Grajales Rincón (q.e.p.d) Foto: Archivo familiar/miviterbo.com

Emerson Grajales copa todo un capítulo en la historia de Viterbo. Entregó su vida al servicio de la comunidad desde cargos administrativos a nivel departamental y en nuestro municipio desplegó sus mejores esfuerzos en el servicio social, siempre con frases dicientes para resaltar todas las maravillas que ha tenido nuestro pueblo en paisaje, historia, personajes y anécdotas sin limitar frases creativas que siempre resaltaban a quienes las merecían.

Poeta, historiador, dibujante, caricaturista, amigo sincero y con amor enfermizo por el paraje que lo vio desarrollarse como ciudadano íntegro y creativo, pasión que supo volcar en su CORVITERBO, como escudero de ese Quijote de nuestra proyección político-cultural don Luis Alfonso González, quienes en compañía del maestro Omar Oyuela, marcharon por entre escuelas y colegios, enseñando a niños y jóvenes, con frases sencillas de amor y respeto y que fueron cambiando la historia de la parroquia: “lo que no quieras que te hagan a ti, no lo hagas a los demás”

Emerson sólo ha cambiado de estadio y ahora se encuentra en una dimensión donde ya está seguro de quiénes fueron sus amigos. Jacarandoso, dicharachero con la anécdota exacta para el momento oportuno.  

De buen vestir, de buen hablar, detallista consumado, así sencillamente fue Emerson. Personajes de esos que aparecen por épocas en las comunidades y que se convierten en irrepetibles.  

Bien, Emerson ya cumplió su ciclo y a fe que supo hacerlo con dignidad, ya está en el olimpo de los dioses del civismo y amor patrio. Paz en su tumba y a su nombre gloria y eterna recordación. 

Sólo nos queda cantar con el músico poeta argentino Alberto Cortez: “Cuando un amigo se va queda un espacio vacío, que no lo puede llenar la llegada de otro amigo” 


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