Pedagogía Política. ¡No basta enunciarlo!

valla

Tal parece que hemos caído en la costumbre derivada de la práctica religiosa, según la cual, basta declarar, decretar, o simplemente manifestar una intención, para conseguir que ésta se vuelva realidad, como cuando condenamos al “demonio o a los espíritus impuros, invocando el poder divino”. Desafortunadamente, en el mundo concreto del desarrollo de la sociedad, la construcción del progreso y la planificación moderna, operan criterios y mecanismos orientados por parámetros científicos e instrumentos técnicos que nada tienen que ver con la magia, la hechicería, ni la religión.

 

El ejemplo más claro, lo constatamos cuando frente a fenómenos tan críticos como el cambio climático, que provoca los actuales incendios forestales  y la ruina de las cosechas, recurrimos, no a las rogativas, cadenas de oración y demás ceremonias chamánicas, sino  a la construcción de canales de riego, a la aspersión aérea, o a la fumigación química de las nubes para generar lluvia artificial, al tiempo que se atacan las causas primarias como la deforestación causada por la tala de los bosques, la contaminación ambiental y el uso de combustibles fósiles.

Abordo el tema, motivado por la valla que postula tal condición,  para el municipio de Viterbo, aspiración que no dudo en respaldar, tanto por el beneficio que significaría para sus habitantes, como por afecto que me inspira su comunidad y las bondades,  que aquí disfrutamos todos cuantos tenemos el privilegio de vivir en su suelo, pero que tristemente no cambia  la condición de subalternidad, atraso, pobreza y falta de fuentes de trabajo, empleo y desarrollo, que aquejan a su población.

La verdad todo sitio por extremo, alejado, exótico, o estéril, que pueda ser, tiene todo el potencial para servir como destino turístico, toda vez que nuestro planeta, tiene la inmensa riqueza de ofrecer las más diversas posibilidades paisajísticas, climáticas, de fauna, flora,  y recursos; sólo que cada lugar demanda además del paisaje y del clima, de una infraestructura hotelera, cultural, económica, transporte, recreación, gastronomía, servicios, y lo más importante de una cultura ciudadana, estructurada desde el sentido de pertenencia y el amor por la territorialidad, que sirva como la fuerza viva, para la implementación del proyecto , a cuya cabeza deberá estar integralmente toda la administración pública del ente territorial correspondiente; promoviendo, articulando, gestionando y fortaleciendo mediante la planificación, la educación,  la vigilancia y el control; de manera que garantice la transparencia y la eficiencia del proceso.

Todo este proceso demanda  concebir y articular un gigantesco plan de trabajo, que como es lógico suponer, va mucho más lejos que la colocación de una valla publicitaria, es todo un plan de desarrollo que compromete a toda la clase dirigente y las fuerzas vivas de la comunidad y que por tanto requiere de tiempo, recursos de presupuesto, políticas públicas y de la implementación jurídica legal establecida para el territorio nacional.

Pensar en esta perspectiva, es pensar en el futuro de la región y de toda la población, empezando por nuestros niños y jóvenes, esta es la política que requiere el país para superar nuestra situación actual y construir procesos de transformación, paz y desarrollo, SUPERANDO el enfoque tradicional de los partidos y los grupos, que sólo buscan resolver el interés personal o de clase social, promoviendo con ello el egoísmo y sacrificando las aspiraciones de las grandes mayorías.

Aspiramos con toda la fe y la mayor esperanza, que estos aires de renovación  que empiezan a manifestarse en la conformación de diversas coaliciones políticas,  pactadas a la luz  de programas que recogen el sentir popular, propicien un verdadero movimiento cívico, que reestructure el liderazgo del municipio y genere un verdadero salto en el desarrollo hacia el progreso y el bienestar de la comunidad!