Viterbo. Por Carlos Arturo López B.

viterbo455

Foto: Fernando Gómez

¿Qué ha pasado con el ímpetu de tu liberada cuna?

¿Quién ha matado tu empuje, perla del valle encantado y la feraz producción?

La del idílico río, con sus meandros de miel

y sus risadas espumas,

la del túnel vegetal y del viento acariciante del promisorio vergel.

 

Algo pasa con tus gentes y fogosa juventud,

algo marchita tus flores,

algo frena los impulsos de intelecto y creación.

Tu cultura se enmohece y en el ayer estancado

yace el recuerdo añorado del intelectual rebelde que agitó tu corazón.

¿En dónde tus dirigentes dejaron la posta altiva,

y dónde su enseña brilla de honestidad y servicio?

¿A dónde los gestores de las anchurosas calles

y soñadores de empresa y proyectos de titanes,

el olvido desplazó.

¿Por qué este mediocre brillo de ineptitud e indolencia,

reemplazan a la opulencia de valores y progreso,

que ayer nutrieron tu suelo?

tanta sangre derramada, tanta vida, tanto esfuerzo,

devienen en  inútil canto de lamentación y olvido,

y  cambiamos la esperanza por un saludo cobarde,

a la espera que un don nadie, siga marcando tu rumbo

y un ambiente nauseabundo nos sepulte con su hedor.

Despierta, gentil Viterbo,

de toda tu displicencia y de cómplice molicie,

despeja la  niebla oscura de pérfida demagogia

                que especula con añorado progreso            

y con el mito Escondido

tras el cuento almibarado de un proyecto de turismo.

Mira como tu valle se trastoca en un erial

y al río que fue tu emblema

lo transforman en cloaca

del que  ni siquiera puedes aprovechar sus arenas,

mientras extraños saquean lo que fuera abundancia

a tu pueblo no le dejan ya ni tan solo el orgullo.

Renace, gentil Viterbo y sobreponte a tus penas,

decide bien tu futuro, “pues pésele a quien le pese,

aún el presente es tuyo”.

CARLOS ARTURO LÓPEZ BETANCUR