"Que cada cual orine por su pipí". Por Fernell Ocampo

critica1

Foto: Ilustración tomada de Internet/miviterbo.com

Con frecuencia me abordan para que dé mi opinión sobre determinados situaciones, y me cuestionan porque no hago críticas sobre tal o cual tema. Mis detractores hacen mofa porque no comento sobre (lo que para ellos) son “las cosas negativas que pasan en el pueblo” y quieren que me convierta en “el sentir general”, que escriba sobre lo que me comentan, pero que no diga quien lo dijo. ¡Qué tal!

Respeto este criterio, y aunque muchas veces quienes critican tiene la razón, la mayoría de las veces se hace por apasionamiento político y se dicen cosas sin tener fundamento, sin haber analizado el porqué de la cuestión.

Criticar no es malo, más aun, una crítica oportuna y sin sesgamientos, es buena, pero teniendo en cuenta que no existen críticas constructivas, pues toda crítica destruye el ánimo de quien la recibe, y estando seguro que quienes critican, la mayoría de las veces son los que menos hacen, desde muy temprano en mi vida (y eso hace ya muchos años), decidí por todo motivo no ser causa del problema, sino parte de la solución, y soy un convencido que aunque no se comparten ciertas cosas, no quiere decir que todo es malo.

Siempre ha sido mi objetivo de vida, difundir los aspectos positivos de mi comunidad, buscando así incentivar en las nuevas generaciones el sentido de pertenencia, el deseo de progreso, el amor a la patria chica. Es por eso que… en mis publicaciones, registro siempre personajes dignos de imitar, dignos de admirar, que en nuestra comunidad son muchos, las buenas acciones, las producciones que nos llenan de orgullo.

Siento mucho discrepar con mis críticos de turno, pero no cambiaré de criterio, aunque sea motivo de mofa de mis detractores. Pero repito, quien critica no es una mala persona. Respeto el sentir crítico de los ciudadanos inconformes, pero no lo comparto y menos cuando la crítica se quiere hacer a través de terceras personas sin asumir responsabilidad por aquello de: “digo esto, pero no estoy interesado en que se conozca mi nombre”. Y aquí es bueno recordar el dicho de los viejos: cada uno debe orinar por su pipí.

Y…por favor, la propiedad del idioma es exigente, tengamos en cuenta que cuando la crítica va a favor de lo realizado es constructiva, pues alimenta el ánimo de la persona que lo recibe; pero cuando va en contra o “trata de mejorar lo realizado”, sin duda es una crítica formativa, pero no tengamos dudas de que destruye el ánimo de quien la recibe.